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¿Cómo eran Adán y Eva físicamente? – CRISTIANISMO PARA ATEOS

¿Cómo eran Adán y Eva físicamente?

¿”Los creacionistas creen que Adán era caucásico porque no creen que fue un homínido”? Varios problemas con este tipo de “argumento” infantiloide, falaz y deshonesto:

1. No nos basamos en pinturas renacentistas o modernas sino en la Biblia y tampoco creemos que el color de piel de Adán era de tez clara. Al contrario, “basado en nuestro entendimiento de heredar el tono de piel, sospechamos fuertemente que Adán y Eva eran de un tono de piel medio café. Esto daría el rango más amplio de tonos de piel en sus hijos, desde muy claros a muy oscuros” (Respuestas en Génesis, ¿Cuántas razas creó Dios? por el Dr. Tommy Mitchell). Por tanto, o los administradores de Apolomemes no saben de lo que hablan o simplemente apelan a una ridícula falacia de hombre de paja al suponer que como no creemos que Adán y Eva eran homínidos entonces eso significa que creemos que eran blancos y rubios.

2. En cuanto a estética (a veces llamado filosofía del arte) se refiere, no es nuestra intención ofender a estos teístas evolutivos que creen que sus primeros padres eran como los simpáticos pero feitos monitos. Pero creo que nadie puede negar que la forma imaginaria del primate cavernícula semi-encorvado, tosco, rudo, bruto, poco higiénico y como sacado de un cuento de miedo para aterrorizar a niños y mayores no tiene nada de atractivo o cultivador. Ni siquiera cumple con los estándares de belleza de El Hombre vitruviano del gran artista y científico Leonardo da Vinci o la llamada ‘divina proporción’ o sucesión de Fibonacci. Claro, a menos que estos tipos crean que la belleza es relativa o subjetiva lo cual también sería otra creencia opuesta a la teología cristiana.

       Además, tanto la Biblia como los primeros apologistas y grandes teólogos cristianos como Agustín de Hipona, Buenaventura y Tomás de Aquino veían a Dios no solo como el Bien supremo sino también como la Belleza suprema (Salmo 27:4 y Salmo 50:2). Por tanto, siguiendo esa lógica, si Adán y Eva fueron creados directamente por Dios entonces ¿acaso no es razonable pensar que reflejaron y manifestaron alguna semejanza expresiva de la belleza eterna del Creador antes de la caída? ¿Acaso no esperaríamos una gran obra de arte por parte del Gran Diseñador y Artífice quien hizo todo perfecto en el principio hasta que el pecado lo corrompió? Bíblica y filosóficamente hablando, la creación también es una forma de comunicación de Dios a sus criaturas inteligentes para que en la belleza de sus obras conozcan la suma belleza de su sabiduría y bondad (Eclesiastés 3:11 y Salmo 139:14). Sin embargo, no hay evidencia de que los simios tienen alguna apreciación de las cosas bellas sino sólo el hombre y como decía el filósofo Agustín de Hipona, “¿de dónde se deriva la noción de la belleza a menos que haya sido “construido” en nuestras mentes y quién lo puso ahí sino Aquel que tiene belleza perfecta e inmutable?”

3. Aunque la Biblia no dice cómo eran las facciones físicas de Adán y Eva podemos estar seguros de que no eran homínidos sino completamente humanos por varias razones. En primer lugar, en ninguna parte de la Biblia afirma que Dios los seleccionó entre otros homínidos, ni los describe de esa manera. Al contrario, en 1 Corintios 15:47, el apóstol Pablo deja claro que Adán fue “el primer hombre” y Eva la “madre de todos los vivientes” (Génesis 3:20). Tampoco dice que evolucionaron de animales sino que el primer hombre fue hecho del polvo de la tierra y Eva de su costado. Además, la idea de la macroevolución es opuesta a las Escrituras puesto que Dios mismo enseña que todo se reproduce “según su género” (no según otro género) lo cual es repetido varias veces en Génesis 1:24-31 y 1 Corintios 15:39 y es lo que científicamente observamos. Sin olvidar que la verdadera ciencia muestra que hay límites en la génetica y que las similitudes entre animales y humanos son prueba de diseño común, no ancestro común. Después de todo, el tiempo no es una varita mágica para convertir peces en pescadores ni microbios en microbiólogos.

      Adán hasta aparece en las genealogías como una figura real e historica (dudo mucho que los antiguos judios creían en la existencia de homínidos). De hecho, cuando Adan vió por primera vez a su mujer dijo, “Esta es ahora hueso de mis huesos, Y carne de mi carne. Ella será llamada mujer, Porque del hombre fue tomada” lo cual suena bastante romántico por cierto (Génesis 2:23). Dicho pasaje da entender que Adán quedó muy impresionado con la apariencia de Eva pues el encuentro fue como amor a primera vista. Sin embargo, está difícil pensar que fue un homínido el que dijo estas palabras a otra homínido (no solo por el aspecto simiesco y carácter antiestético) sino porque según el cuento de la evolución los homínidos no hablaban sino que gruñían, tampoco tenían la capacidad intelectual para entender un idioma o lenguaje figurativo y gustaban de enamorar a su amada a fuerza de garrotes, no con algo de poesía. Este tema también me recuerda a un famoso predicador puertorriqueño que decía que Eva estaba tan buena (pues Dios creó todo bueno en gran manera lo cual incluiría a la mujer) que Adán prefirió morir con ella al comer también del fruto prohibido y sabiendo las consecuencias (Génesis 1:31 y 1 Timoteo 2:14).

        De hecho, antes del diluvio la Biblia dice que las mujeres eran tan hermosas que muchos teólogos antiguos y modernos (incluyendo el historiador judeo-romano Flavio Josefo) creen que hasta los ángeles caídos las desearon (Génesis 6:1-4). Por tanto, si Eva era “la madre de todos los vivientes” lo cual incluye a todas esas mujeres entonces ¿cómo no podría ser hermosa también? (Génesis 3:20). Bien podria asumirse que la belleza de estas mujeres la heredaron de su madre pues cargaban sus genes. De hecho, según la tradición judía, Eva fue lo último que Dios hizo. Es como si hubiese dejado lo mejor para el final. Además, la belleza humana también está ligada y sirve para publicitar la salud y la fertilidad lo cual tiene sentido que Eva tuviera dichas características puesto que se le dio el mandamiento de multiplicarse y llenar la tierra (Génesis 1:28; 3:16 y 1 Timoteo 2:13-15). Después de todo, el cuerpo humano tiene una belleza anatómica que es muy superior y diferente a la de los gorilas y los chimpancés. ¿Por qué? Porque el hombre fue maravillosamente creado (Salmo 139:14), no formado de un proceso ciego evolutivo al azar y hecho un poco menor que los ángeles, no un poco mayor que las bestias (Salmo 8:5). La misma habilidad del hombre de comunicarse y de expresar sus emociones muestran que fue hecho a la imagen de Dios, no a la imagen de los simios (Génesis 1:27).

4. Hasta el siglo XIX, la creencia de que el hombre venía del mono era totalmente impensada y si nos adentráramos en la historia encontraremos que la religión judeo-cristiana y la cultura greco-latina siempre creyeron que en la creación original el hombre fue hecho en cierto “estado de perfección” pero que fue decayendo de lo perfecto a lo imperfecto, de lo superior a lo inferior y de lo más grande a lo más pequeño. A esto también lo llamaban etapas y edades como la edad de oro, la de plata, la de bronce y por último la de hierro. Basta con recordar el ciclo Troyano del gran Homero o la Teogonía de Hesíodo, o la misma Eneida del inmortal poeta Virgilio en su IV Égloga. Hasta el famoso Platón, en su diálogo inconcluso acerca de La Atlántida, habló de una creación inicial en perfección y el Gran Diluvio que sobrevino por la desobediencia primera.  Por tanto, al igual que la cosmovisión griega, la cosmovisión judeo cristiana era que el hombre no solo no venía de un origen simiesco sino que a medida que se iba yendo hacia atrás en la historia era superior a los hombres modernos y “más hombre” (no medio hombre) por su cercanía con la divinidad creadora. Después de todo, esto es consistente con la segunda ley de la termodinámica pues nada mejora con el tiempo. Al contrario, la humanidad va de mal en peor. Entendemos que la evolución se ha convertido en un dogma no solo para ateos sino ahora también para muchos teístas evolutivos pero sepa que esto nunca fue enseñado por la Iglesia.

5. ¿Y dónde quedan los homínidos entonces? En ninguna parte de la Biblia y tampoco en la verdadera ciencia pues la idea de que el ser humano vino de un simio que fue evolucionando hasta llegar a un estadio pre-humano y post-simiesco escapa por completo al método riguroso que supone la observación y reproducción experimental de los fenómenos bajo estudio. En palabras del gran Chesterton, “Los evolucionistas parecen saber de todo sobre el eslabón perdido excepto el hecho de que sigue perdido.” Pero, ¿por qué esto es importante? No solo porque el teísmo evolutivo contradice la Palabra de Dios sino porque muchos ateos creen que la fealdad en el mundo demuestra que Dios no existe, o que es un mal diseñador o no le preocupa su creación. Pero tales personas ignoran la teología básica cristiana de que todo lo que Dios creó era bueno, perfecto y hermoso. Fue el pecado del hombre que hizo que todo se corrompiera, incluyendo la belleza de los seres humanos y el resto de la creación (Génesis 3 y Romanos 8:20-23). Como explica C.S. Lewis en su Argumento de la belleza natural, “Los anhelos provocados por la belleza terrenal no pueden explicarse por un universo material ciego y mecanicista. Requirieron una causa trascendente fuera de la naturaleza.” En otras palabras, la capacidad del pensamiento racional y la apreciación por la belleza es lo que esperaríamos del hecho de que los humanos son creados a imagen de un Dios que es infinitamente racional, moral, creativo y amante de la belleza. Los animales como los simios no muestran estas características y la evolución no tiene nada que ver con la belleza. Al contrario, la belleza biológica refuta la evolución y apoya el argumento teleológico pues no solo tenemos el conocimiento innato para reconocerla sino que tampoco puede ser un accidente de la naturaleza sino el resultado de un diseño divino.

     En fin, Adán y Eva no son parte de la teoría de la evolución la cual no encaja en el estilo o estructura literaria que se encuentra el Antiguo y el Nuevo Testamento. Lo irónico aquí es saber que algunos de estos administradores trabajan para un ministerio llamado “Fe Razonable en Español” cuando no saben razonar conforme a la fe cristiana y que se hacen llamar filósofos cristianos cuando niegan lo que los primeros filósofos cristianos creían con respecto a la estética de la creación original de Dios lo cual incluye principalmente Adán y Eva. Es como si su fe estuviera más basado en lo que dice su apologista favorito en quien parecen no cuestionar o creen que es infalible en vez de pensar por sí mismos y a la luz de las Sagradas Escrituras la cual es nuestra autoridad final, saludos.

Fuentes:

“El arte creador en San Buenaventura, Fundamentos para una teología de la belleza” por la profesora de teología y doctora en Filosofía, Isabel María León Sanz 

“Que no te la cuenten 1 y 2, La Falsificacion de la Historia” de Javier Olivera Ravasi, sacerdote, doctor en Filosofía y profesor universitario en ciencias, historia, jurídicas, sociales y las lenguas clásicas.  

https://answersingenesis.org/es/ciencia/ad%C3%A1n-eva-todos-los-tonos-de-piel/

https://answersingenesis.org/es/creacion/cuantas-razas-creo-dios/

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