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El Lugar de la Mujer en la Iglesia – CRISTIANISMO PARA ATEOS

    El Lugar de la Mujer en la Iglesia

“Si tú vas a una iglesia, donde el pastor es una mujer, entonces esa iglesia NO tiene pastor.” – John MacArthur

Lo primero que diremos para comenzar, es que de acuerdo con la Biblia, la mujer tiene su lugar en la Iglesia, y es un lugar de mucha importancia. Pero ¿pueden las mujeres ser pastoras? La Biblia dice contundentemente que ¡NO! (1 Timoteo 2:12-13; 1 Corintios 14:34-35 ; Efesios 5:21-23 y 1 Pedro 3:1-6). Por lo que la respuesta inmediata a esto es: “¡Uy que machista!” o ¡Entonces tu cristianismo es misógino y sexista!”. Otros hasta se atreven a decir: “Lo que pasa es que Pablo, cuando escribió esas cartas, aún no era lo suficientemente maduro en la fe” o “el contexto cultural de esa época es diferente al actual” argumentando así que la Biblia contiene errores, atentando contra la infalibilidad e inerrancia de la Palabra de Dios, entre un sinfín de tonterías más.

En muchas iglesias, principalmente en aquellas que están abrazando ahora el feminismo o progresismo no solo permiten a la mujer a manifestarse públicamente de esta manera, tanto religiosa como socialmente, sino que la insta a hacerlo. Saboreando la mujer tanta “libertad” en tales iglesias y acogiéndose de tantos “derechos” o “privilegios”, ¿es cosa extraña que su ego se infle proporcionalmente o que se apodere de la autoridad, o dominio, que se le concede en su nuevo pedestal? Como resultado, muchas de estas pastoras no solo tienden a mandar y dominar en “su iglesia” sino también en el matrimonio y el hogar donde el esposo queda desvestido de su autoridad, perdiendo aun sus rasgos varoniles. Después de todo, si derecho tienen de mandar y dominar en la iglesia, pues ¿por qué no en el matrimonio o el hogar? En tal caso, el esposo tiene varias opciones, entre ellas: (1) someterse a su mujer, (2) reñir con ella constantemente asuntos matrimoniales o del hogar, (3) marcharse de la casa, quedándose solo, (4) marcharse de la casa, buscando a una compañera más humilde y comprensiva o (5) permanecer en la casa, pero recurrir a otra mujer, o mujeres, en busca de consuelo y apoyo para su ego lastimado. Tales problemas nos hace preguntar, ¿no estará ella usurpando el rol que Dios asignó al varón?

     Está claro en las Escrituras que aunque el hombre y la mujer son iguales ante los ojos de Dios, el papel y el rol de ambos en la familia y la religión es diferente. Por ejemplo, todos los sacerdotes del Antiguo Testamento eran hombres al igual que todos los 12 apóstoles de Cristo y los pastores del Nuevo Testamento. No hay siquiera un ejemplo de alguna ‘pastora’ nombrada por los apóstoles. Además de eso, en la Biblia hay 66 libros y tampoco tiene uno escrito por mujeres. ¿Por qué? Porque cuando Dios creó al ser humano, Dios creó a la mujer de la costilla del hombre y desde ese momento la autoridad del hombre sobre la mujer fue algo que Dios quiso que se diera, trayendo consigo la sujeción y sumisión a él como la cabeza y el líder del hogar, así como Cristo es cabeza de la iglesia también (1 Timoteo 2:12-13; 1 Corintios 14:34-35 ; Efesios 5:21-23 y 1 Pedro 3:1-6). ¿Significa esto que en el cristianismo la mujer es inferior al hombre? De ninguna manera, pues tales pasajes se refieren solamente cuando hay cultos públicos en asambleas mixtas  pero podían hablar y enseñar en privado a otros miembros de la iglesia (Tito 2:3-4), realizar evangelismo personal tanto con hombres y mujeres como lo hizo la mujer samaritana, cantar en los coros de sus iglesias y también pueden enseñar a sus propios hijos (Proverbios 1:8 y 6:20) tal como la madre y abuela de Timoteo le enseñaron (2 Timoteo 1:5). Mediante el ejemplo de Priscila y Aquila también podemos ver como la mujer puede ayudar a su esposo en la obra de edificar a otros (Hechos 18:26). Por tanto, el que en una iglesia local el hombre y la mujer tengan diferentes funciones no significa que uno sea inferior al otro.

       En cuanto a los textos que muestran que el hombre es la cabeza de la mujer y que ellas tienen que estar sujetas (o sometidas) a sus esposos (1 Corintios 11:3; Efesios 5:21-22) estos se refieren a que el hombre es el que Dios ha puesto como el líder espiritual de la familia. Pero eso tampoco significa que la mujer sea inferior a su marido.  Es como el presidente de una compañía, el presidente es la cabeza de la compañía y tiene una posición mayor que el empleado quien tiene que sujetarse a sus reglas sin embargo siguen siendo iguales como hombre y en naturaleza. En ese mismo sentido se habla de los diferentes roles y oficios del hombre y de la mujer dentro de la familia y la iglesia.

      Esto lo vemos también en el trino Dios donde la Biblia nos dice que el Padre es la cabeza del Hijo y que el Hijo está sujeto al Padre sin embargo esto tampoco significa que Jesús sea inferior al Padre ya que la misma Biblia indica claramente que ambos son iguales en naturaleza (Filipenses 2:5-8 y Juan 5:18). De hecho, Jesús cuando niño estuvo hasta sujeto a sus padres terrenales (Lucas 2:52) sin embargo eso tampoco significa que el mismo Hijo de Dios sea inferior al hombre. Por tanto, estar sujeto o sometido a alguien es una forma de amor y de unidad, no de inferioridad. Después de todo, la Biblia también dice “sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo.” (Efesios 5:21). Pero como dice el viejo G. K. Chesterton, «El feminismo parte de la idea tan absurda de que la mujer es más libre cuando sirve a su jefe, que cuando ayuda a su marido».

     En otras palabras, y repetimos, la mujer es igual al hombre en dignidad y valor, pero no en jerarquía para el correcto desenvolvimiento del hogar, sociedad e iglesia. Ambos tienen roles distintos, pero complementarios. Además, el llamado al pastorado es personal, no familiar, así como la esposa del abogado no es abogada, la esposa de doctor no es doctora, la esposa del pastor tampoco es pastora. Lamentablemente, cuando se les define o muestra el verdadero rol de la mujer en la iglesia del Nuevo Testamento en vez de aceptar esta realidad para que ajusten sus vidas espirituales a la voluntad de Dios muchas prefieren refugiarse en un bosque de porfías, argumentos infundados y presunciones insostenibles.

 En fin, la autoridad o dominio que una “pastora” ejerce, el Espíritu Santo le prohíbe tenerla. El rol, los deberes y las tareas que Dios asigna a la mujer en la iglesia, el matrimonio y el hogar no son menos importantes que los asignados al varón. Difieren, pero no en valor o importancia. Por tanto, no trate de ocupar el lugar del hombre en el plan divino pues quien los invierta o desprecie, bien sea la mujer o el varón, altera lo establecido por el Creador, introduciendo elementos de caos en su creación.

OBJECIONES:

1. El caso de Débora, Jueces 4:4-9 (243).  Aquí no dice que Débora gobernaba en la congregación, ni que gobernara a su marido Lapidot; y si acaso lo hacía, no dice que Dios  se lo aprobaba.  Ella trató todo el tiempo de que Barac se diese cuenta que tenía que estar él al frente y no ella, vs. 6-9,14 (243).  

El opresor de Israel en este tiempo fue Jabín rey de la fortaleza cananea de Hazor. El capitán de su ejército se llamaba Sísara.  Con sus temidos novecientos carros herrados de guerra, mantuvo a los israelitas bajo su dominio por veinte años.  Débora comisionó a Barac a ir al norte y atacar las fuerzas de Sísara, pero él se negó a ir si ella no le acompañaba. Por su deferencia a ella, se le dijo que la victoria sobre Sísara sería dada a una mujer en vez de a él, (v. 9).

Débora tomó la iniciativa al llamar a Barac y le mandó a luchar contra Sísara, como había mandado el Señor.  Aunque algo indeciso primeramente, luego Barac obedeció al Señor por fe y liberó a Israel.  Cabe señalar que fue Barac, y no Débora, el que fue alabado por su fe, en la Epístola a los Hebreos, Hebreos 11:32 (1119).

No es la norma que una mujer ocupe el lugar de autoridad espiritual, pero esta era una época de decaimiento, donde el pueblo de Israel estaba en pecado y se había alejado de Dios, y bajo estas circunstancias es que surje Débora.  

Esto no debe usarse ni como ejemplo, ni como precedente del papel de la mujer en la iglesia, puesto que era la excepción y no la regla.  Además, esto fue en Israel, no en la Iglesia.  Esto es un caso como la borrachera de Noé, o como el asesinato del egipcio por parte de Moisés, o como la hipocresía y la negación de Pedro.

2. El Caso de Ana, Lucas 2:36-38 (938).  Aquí no hay ninguna prueba de que ella violaba lo que dice en (1ra Corintios 14:34, “Vuestras mujeres callen en las congregaciones …” ni en 1ra Timoteo 2:12, “… no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, …).  Ella ni estaba en la congregación, ni estaba enseñando de modo oficial a los hombres.  3. Las mujeres que ayudaron a Jesús y a Pablo (María Magdalena, Juana la mujer de Chuza y Susana), Lucas 8:2,3 (946).  Febe la diaconisa de la iglesia de Cencrea y Priscila que trabajaba junto a su esposo Aquila y tenía una iglesia en su casa, Romanos 16:1-5 (1051).  No hay prueba alguna de que estas mujeres que trabajaban con Pablo, violaran los mandamientos de Dios en la Biblia.

4. Las mujeres que fueron mandadas a decir que Jesús había resucitado, Lucas 24:4-9 (972).  Estas mujeres tampoco violaron nada de lo que Dios prohíbe en la Biblia.

5. Las mujeres que estaban en Pentecostés, ninguna dirigió ni habló, sino Pedro, Hechos 2:14 (1003).  Ninguna se puso de pie sino Pedro y los once.

6. La mujer samaritana, Juan 4:7,16,28-30,39-42 (977).  Lo único que Jesús le dijo fue que llamara a su marido, ella se puso a predicar por su cuenta, de un modo informal.  Eso no viola en nada lo que dice la Escritura.

7. Las cuatro hijas de Felipe el evangelista, Hechos 21:8-11 (1028).  Las cuatro hijas de Felipe el evangelista tampoco violaron nada.  Prestemos atención aquí, el Espíritu Santo utilizó a un profeta que descendió de Judea, llamado Agabo, para profetizarle a Pablo, y no a una de las cuatro hijas de Felipe que eran profetizas.

8. ¿Puede una mujer ser una pastora como lo fue Rebeca? Claro que sí pues Rebeca fue pastora de ovejas, es decir, una pastora de ovejas de cuatro patas, no de dos. De hecho, en los tiempos de Rebeca ni siquiera existía la iglesia.

9.  “Deberías el libro, 10 Mentiras Que la Iglesia Le Dice A las Mujeres“. Le recomiendo un libro mejor, “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). La Palabra escrita de Dios es tan clara y llana en lo que una mujer debe hacer, asi como en lo que ella no debe hacer.

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