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La Muerte del MeToo – CRISTIANISMO PARA ATEOS

La Muerte del movimiento MeToo

“La mujer virtuosa es una corona para su marido, pero la desvergonzada es como cáncer a sus huesos”. ~ Proverbios 12:4

          El “MeToo” es un movimiento con el que mujeres de todo el mundo, famosas, conocidas y anónimas, comparten sus experiencias de acoso, abuso sexual y violación para denunciar la situación con el fin de acabar con la impunidad de acosadores, abusadores y violadores. Sin embargo, el movimiento ha estado perdiendo credibilidad desde que culpa a todo hombre acusado de abuso sexual sin pruebas mientras que le cree a toda mujer solo por el hecho de ser mujer ignorando así que las mujeres también mienten y cometen maltrato físico contra hombres y otras mujeres. Sin olvidar que el movimiento ha demostrado estar muy politizado porque apoya cualquier mujer que acusa sin pruebas a un hombre conservador y republicano como fue el caso de Brett Kavanaugh pero se quedan callados y no defienden a las mujeres cuando el hombre es liberal y demócrata como Bill Clinton. 

       El peligro de este movimiento feminista es que demuestra un tipo de misandria al condenar y destruir a hombres acusados falsamente solo porque una mujer lo dice y olvidando el artículo 11 (presunción de inocentes) que establece que todo ser humano es inocente hasta que se demuestre lo contrario; este es un elemento fundamental de un juicio justo y del Estado de Derecho, y un concepto que todo el mundo entiende. Actualmente tenemos el ejemplo de Johnny Depp quien a pesar de tener a casi todos los medios progresistas en su contra cuenta con todo el Internet a su favor debido a las pruebas de audio que demuestra que su esposa Amber Heard lo maltrataba. Hasta mujeres que son sobrevivientes de acosos, maltratos y abusos sexuales lo apoyaron. Sabemos de su inocencia porque era un hombre que podía financiar un equipo de buenos abogados y tenía visibilidad de los medios para que todo el público fuera testigos del caso. Por eso pudo ganar justamente el juicio.

          Pero cuántos otros hombres inocentes callan, son perseguidos e incluso se quitan su propia vida porque nadie los quiere escuchar. Como el caso de Izu Mmadubueze quien lamentablemente no tuvo la misma suerte de Johnny Depp, pues ni siquiera llegó a juicio. Su acusadora nunca dio la cara. Bastó una acusación falsa, sin evidencias, y una campaña de desprestigio en Internet para que Mmadubueze, un joven diseñador y emprendedor, se suicidara. Como él, ¿cuántos más habrá que no le hicieron justicia solo por ser varón? Muchas mujeres deshonestas saben esto y por eso se aprovechan las ideologías hegemónicas del momento para difamar y perseguir a hombres inocentes.       

¿Y qué más aprendemos de hombres somo Johnny Depp y Will Smith? Que ambos sirven para recordarnos, “que puedes gozar de buena apariencia, tener toda la fama del mundo, y dinero suficiente para durar 1000 vidas, pero si no tienes una buena esposa como compañera de vida, tu vida se vuelve miserable. Una buena mujer, vale más que todo el oro del mundo. Si encontraste una, considérate más rico que estos dos desdichados” (Joshua Enior Jiménez, Cristiano Conservador).        

   En fin y en palabras de Joshua Enior Jiménez: “Un “golpeador de esposas”, ese fue el titular del periódico sensacionalista The Sun, en 2020, refiriéndose a Depp. Cuando Depp intentó defender su nombre en un tribunal británico, el juez desestimó el caso dándole peso a la acusación. Una acusación, por supuesto, iniciada por Amber Heard, quien se presentó como una “figura pública que representa el abuso doméstico”. Ella dio voz al movimiento #metoo, y estrellas del cine y de la música, políticos y figuras públicas y, lo más importante, el tribunal de la opinión pública, corrieron a su lado a defenderla de ese “hombre golpeador”.

Hoy, un jurado de pares imparciales finalmente reivindicó a ese hombre: la acusación fue difamación. Heard es una mentirosa, y bueno en eso. Su credibilidad, bajo la lupa de una audiencia judicial imparcial, se hundió, y sus gritos de “¡lobo, lobo!”, bueno, no era más que una mujer desesperada tratando de ganar notoriedad a costa de un hombre inocente. ¿Cuál es la lección aprendida? Sencillo: no creas todo lo que dice una mujer solo por ser mujer. Se cree la verdad, y la verdad requiere hechos y evidencia, no meras lágrimas emotivas, acusaciones dramáticas y buena capacidad para actuar.”

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