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¿Los cristianos no deberían de diezmar porque estamos bajo la gracia? – CRISTIANISMO PARA ATEOS

¿Los cristianos no deberían de diezmar porque estamos bajo la gracia?

           La Biblia enseña que Dios tiene un plan único para las finanzas a través de los diezmos y ofrendas que dan los miembros de una iglesia local. Pero ¿qué es el diezmo? El diezmo es la décima parte de nuestros ingresos y que debe ser entregada a Dios para el sostén de su obra. Sin embargo, algunos evangélicos, ateos, reformados y católicos no creen en esta práctica del diezmo. Dicen que eso era cosa del Antiguo Testamento y que los que diezman obligatoriamente solo enriquecen a sus pastores que se lucran y aprovechan de su ignorancia.

         El problema principal de este argumento es que apela a una falacia de hombre de paja pues el diezmo no es algo obligatorio y mucho menos para enriquecer al pastor cosa que condena la misma Biblia (Vea 2 Pedro 2:3-5 y 1 Timoteo 6:9,10) sino para sostener el trabajo de la iglesia. El gobierno no nos ayuda económicamente sino los mismos miembros de la iglesia local (1 Corintios 9:13,14 y 1 Corintios 16:2). Ahora de que hay “pastores” (como algunos carismáticos y pentecostales) que usan esta doctrina bíblica para enriquecerce no significa que todo pastor sea un ladrón que usa la religion como un negocio pues eso sería cometer otra falacia llamada generalización apresurada. Además ¿acaso los sacerdotes levitas del Antiguo Testamento se enriquecían y se aprovechaban de la ignorancia de los israelistas por vivir del diezmo? Sabemos que no pues era mandato de Dios y que no vivían como reyes. Lo mismo se puede decir de muchos buenos pastores quienes “son dignos de su salario” (1 Corintios 9:14; Mateo 4:4 y 1 Timoteo 5:17-18) y quienes en su gran mayoría tampoco viven una vida de riqueza.

       Al contrario, muchos de ellos tienen sus estudios y han dejado buenos trabajos donde ganaban más dinero por el ministerio pastoral donde ganan menos dinero. Esto demuestra que su llamado a dicho trabajo es una respuesta al amor a la obra de Dios y no por amor al dinero. Mi pastor y el de muchos cristianos no tienen pastores con mega iglesias y con sueldos de muchos dígitos. Históricamente y al igual que en las primeras iglesias del Nuevo Testamento, muchos son pastores en países tercermundistas donde viven en pobreza y en donde el ser cristiano, principalmente líder de una iglesia, representa un peligro para sus vidas (como China, Corea del Norte, países islámicos, etc). De hecho, esta es una de las razones por las que son pocos los cristianos los que les gustaría pastorear una iglesia. Sin olvidar que según estudios, la gran mayoría de los cristianos dan menos del 3% de sus ganancias y esa cifra sigue disminuyendo a medida que la calidad de vida se pone más difícil.

         Entonces ¿quién se encarga del dinero? ¿El pastor? No, bíblicamente es la congregación la que supervisa y administra las entradas y salidas de las finanzas de la iglesia. Dicha información es compartida con todos los miembros de toda la iglesia para evitar de esa manera el mal manejo de las finanzas. De hecho, hasta el pastor también da sus diezmos y es digno de su salario (Lucas 10:2, 7-8; 1 Timoteo 5:17; Filipenses 4:16 y 2 Corintios 11:9). El dinero no sólo es para pagar al pastor por el trabajo que realiza tanto dentro como fuera de la iglesia sino para el mantenimiento de la iglesia (luz, agua, etc). También es usado para ayudar a misioneros, escuelas y organizaciones humanitarias. Por tanto, si algún creyente o ateo anda resentido porque tuvo un falso pastor o un falso apóstol que se aprovechó de su ignorancia eso no significa que dar diezmo sea incorrecto. Solo significa que usted no sabia cómo funciona los planes financieros de una iglesia bíblica (Bautista no reformada por ejemplo) y que debió estudiar más su Biblia para no caer en tales errores.  

            La segunda objeción que surge es que se afirma que los cristianos no estamos bajo la Ley sino bajo la gracia y por ende no tenemos que diezmar. Dicen que Cristo abolió todas las leyes rituales y ceremoniales y que eso incluye los diezmos (Gálatas 5:3 y Hebreos 7:12). Que si creemos todavía en la práctica del diezmo entonces que le preguntemos a nuestros pastores si ministran conforme al Antiguo Pacto o de acuerdo con el Nuevo pues ¿acaso todavía existen sacerdotes levíticos? Pero aca la refutación a tales malos argumentos:

          En primer lugar, en ninguna parte del Nuevo Testamento dice que el mandato divino del diezmo fue abolido. Al contrario, Jesús dijo, “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” (Mateo 5:17). Segundo, Melquisedec tampoco era un sacerdote levita y sin embargo Génesis 14:20 dice “Y le dio Abram [a Melquisedec] los diezmos de todo.” De hecho, las primeras referencias explícitas al diezmo la encontramos 400 años antes de que existiera la ley en Génesis 14.20 y 28.22, donde Jacob promete dar a Dios “una décima parte”.

“El diezmo sí existía antes de la ley pero nunca fue un requisito para nadie y el hecho de que Abraham diezmara una vez, solo fue porque era una práctica ya existente por los hombres.”

          La pregunta es ¿de dónde vino la idea de diezmar? ¿Dónde aprendió Abraham y Jacob a diezmar? La respuesta es obvia, Dios mismo se los enseñó directamente, o a quienes vivieron antes de ellos. Muchos argumentan que Abraham y Jacob simplemente estaban siguiendo las costumbres de las naciones a su alrededor, pero las Escrituras apuntan en una dirección diferente pues en Génesis 26:5, Dios dice: “Abraham Me obedeció, y guardó Mi ordenanza, Mis mandamientos, Mis estatutos y Mis leyes”. Este lenguaje es casi idéntico a las instrucciones posteriores sobre la ley mosaica lo que implica que Dios dio a su pueblo más leyes de las que están escritas en Génesis. Esto se ve en Génesis 4 donde vemos a la primera familia dando una porción de lo que Dios les había dado. Incluso se les hizo responsables por el tipo de ofrenda que dieron. Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Caín. Además, puesto que el Antiguo Testamento vincula más tarde la ofrenda del “primogénito” y las “primicias” al diezmo, es posible que la ofrenda de Abel fuera aceptada precisamente porque era un diezmo. El Antiguo Testamento es claro en que el pueblo de Dios tenía que devolverle a Él, y que Él les había dado instrucciones de lo que eso implicaba.

        Otros han sugerido que solo fue en una ocasión donde Jacob tuvo que diezmar, en Génesis 28. Pero como observó John Currid, el verbo “diezmar” describe acciones frecuentes y múltiples. Jacob parece estar “haciendo un compromiso de toda la vida con Jehová en cuanto al diezmo”. ¿Por qué Moisés registra estos acontecimientos? Puesto que más tarde registra el mandato de Dios a diezmar, no pudo haber sido para mostrar la adaptación de Abraham y Jacob a las costumbres de las naciones, sino para mostrar su Piedad y luego para ser incorporado en Su Ley (Nehemías 10:37-38). Por tanto, el diezmo siempre ha sido un mandato de Dios antes, durante y después de la Ley.

“Pero ¿y qué hay del Nuevo Testamento? El diezmo nunca se menciona en el nuevo pacto por ende ya no debe ser practicado”

        Sin embargo, esto es apelar a un argumento del silencio (falacia non sequitur) pues el no mencionarlo no implica que ya no es válido. De hecho, hay muchas cosas que el Nuevo Testamento o el mismo Jesús no mencionan (como algunas leyes morales del Viejo Testamento) sin embargo eso no significa que han sido abolidas. Además, el Nuevo Testamento sí menciona el diezmo y en ninguna de las partes donde se menciona se afirma que ya no debe ser más practicada. Al contrario, Jesús sostiene la obligación del diezmo en Mateo 23:23 (cf. Lc. 22:44) donde condena a los fariseos por su tedioso compromiso con una parte de la ley de Dios (el diezmo) mientras descuidaban “los asuntos más importantes de justicia, misericordia y fidelidad”. Entonces Él declara: “Estas son las cosas que debían haber hecho, sin descuidar aquéllas”. Por tanto, la condena era contra su comportamiento, no en contra del mandamiento divino. Lo mismo Jesús dijo en cuanto al ayuno donde habla en contra de las intenciones del corazón y el mal uso de la práctica, no en contra del mandamiento de Dios. En otras palabras, no basta con dar el diezmo, hemos de vivir también rectamente (Mateo 21:23 y 23:23 con Malaquías 3:1-4).

         De hecho, todo Mateo 23 está dedicado a las prácticas equivocadas y a la enseñanza de los escribas y fariseos. El capítulo comienza aclarando que Jesús está enseñando “a las multitudes y a sus discípulos”. Aquellos que no creen que el diezmo es obligatorio hoy argumentan que Jesús solo se dirige a los escribas y a los fariseos que todavía están bajo el antiguo pacto. Sin embargo, esto pasa por alto el contexto. Estas palabras son para los seguidores de Jesús. En otras partes Jesús no se opone a dejar de lado las partes de la ley que ya no aplican a sus discípulos (Marcos 7:19). Pero al enseñar a sus discípulos, Jesús sostiene la ordenanza del diezmo.

“Como bien dices, Cristo criticó a los fariseos por su hipocresía, no a la ley. La ley es santa, buena y justa, aunque no perfeccionaba el corazón del hombre, pero Cristo la cumplió por nosotros completamente, porque nadie pudo hacerlo.”

 Estoy de acuerdo, pero eso no significa que ya no hay que diezmar así como tampoco significa que ya no debemos congregarnos, ni mentir, ni robar, ni adulterar, etc.

        Otro pasaje clave en el Nuevo Testamento sobre este tema se encuentra cuando Pablo menciona las finanzas de la iglesia en 1 Corintios 9:13-14. Aquí el apóstol Pablo usa como referencia Números 18:21-28 en donde se relata que la forma en que la adoración en el Templo, los sacerdotes y los levitas eran sostenidos era a través de los diezmos y las ofrendas que se les ordenaba al pueblo. Las palabras de Pablo, “Así también” quieren decir “de la misma forma”. En otras palabras, 1 Corintios 9:13-14 con Números 18:24 enseñan que el trabajo de la iglesia y sus ministros tienen que ser sostenidos en igual forma y como se se sostuvo la adoración en el Templo del Antiguo Testamento, es decir, por medio de diezmos y ofrendas (1 Corintios 16:2). De la misma manera que antaño se pedía del pueblo que diera sus diezmos y ofrendas, nosotros también debemos hacerlo en el actualidad.   

          Además, el escritor de Hebreos muestra lo apropiado del diezmo de Abraham dado que fue dado al “sacerdote del Dios Altísimo” (Hebreos 7:1). Hay un sentido inherente de continuidad en Hebreos 7 que conecta el diezmo de Abraham con los diezmos que los levitas recibieron (y dieron) bajo el pacto mosaico. Esto es sorprendente ya que esta era una carta cuya intención era mostrar aspectos del antiguo pacto que ya no se aplican a los creyentes del nuevo pacto. Sin embargo, lejos de revelar la discontinuidad, Hebreos deja la impresión de que los cristianos también diezmarán a su eterno sumo sacerdote. El mismo versículo 8 dice: “Y aquí ciertamente los hombres mortales reciben los diezmos; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.”. “Los hombres mortales” es una referencia a los sacerdotes levíticos o mosaicos mientras que el “Aquel” se refiere a Cristo como el cumplimiento de el sacerdocio de Melquisedec. En otras palabras, así como el pueblo pagaba sus diezmos a los sacerdotes levitas también nosotros ahora debemos hacerlo al más grande de todos los sacerdotes, es decir, JESUCRISTO. Es a Él a quien se dan los diezmos y las ofrendas que se donan a la iglesia.

           Después de todo, ¿acaso no ayuda el diezmo para ayudar a los necesitados, las misiones y los gastos de la iglesia? Entendemos que hay pastpores que se aprovechan de los doiezmos de los feligreses para enriquecerce pero eso no invalida un mandamiento de Dios y si asi fuera entonces siguiendo esa misma lógica tampoco deberíamos dar ofrendas. Por eso es importante que la iglesia sea uno local, independiente y donde todos los miembros tengan el derecho de saber qué se hace con el dinero que aportan para evitar que la religion se convierta en un negocio y en caso de que el pastor se convierta en un lobo disfrazado de oveja. Pero asumir que todas las Iglesias que practican el diezmo es porque le roban a sus miembros es caer en una falacia de generalización apresurada o culpabilidad por asociación.

       “Pero 1 Corintios 16:1-2 y 2 Corintios 3: 6 enseña que damos lo que tenemos de corazón y no por obligación”

          De hecho, cualquier acto de adoración, mandato o algo que hacemos o dedicamos a Dios siempre debe ser de corazón y este mismo principio aplica para el diezmo. Después de todo, el diezmo ni siquiera pertenece al dador, sino al Señor (Levítico 27:30). El pueblo de Dios ni siquiera pensaba que el diezmo era suyo y que podían hacer con él lo que quisieran. Era del Señor, y se lo devolvían automáticamente. Nada en tales pasajes implica que ya no se debe diezmar. Solo especulan algo que no dice el texto lo cual es hacer eiségesis (interpretación subjetiva) y no exegética (interpretación objetiva).

“Cuando el diezmo se instituyó en la ley no era dinero (Deuteronomio 14:22-26)”

En principio, el diezmo viene de nuestro ingreso total y para que Dios reciba su parte antes de que el gobierno reciba la suya.

¿Sabías que todos los diezmos para el pueblo de Israel en total eran más del 23% de sus ingresos en especie, no el 10% que dice tu pastor?”.

       Sí lo sabemos y en una época en la que los estudios nos dicen que los cristianos evangélicos dan menos del 3% de sus ingresos a la iglesia, o a cualquier ministerio, no nos sorprenderia si hayan cristianos que quieran usar esta excusa barata para darle menos al Senor. Bajo la ley mosaica, parece haber tres diezmos: un diezmo regular dado para apoyar a los sacerdotes y la obra del templo; un “diezmo del festival” para la celebración de las fiestas requeridas (cf. Dt. 12: 17-19); y un “diezmo de caridad”, dado cada tres años al levita, al extranjero, al huérfano, y la viuda (Dt. 11:28). Si esto es cierto, los israelitas fueron en realidad obligados a dar 23.3% de sus ingresos, no el 10%.

       Muchos eruditos del Antiguo Testamento no los ven como tres diezmos separados, sino como tres usos del diezmo. Sin embargo, aunque hubiera tres diezmos, como es probable, no es de extrañar que la cantidad aumentara al casarse con la ley ceremonial, especialmente con los festivales requeridos, todos los cuales se han cumplido en Cristo. Vemos que esto sucede con el día de reposo, el cual es una ley moral eterna enraizada en la creación, que asume diversos aspectos ceremoniales bajo la ley mosaica. De esto es de lo que Pablo está hablando en Colosenses 2:16, cuando prohibe dejar que cualquier persona juzgue en cuestiones del día de reposo. Bajo el nuevo pacto, los aspectos ceremoniales desaparecen, mientras la ley moral del día de reposo permanece.

      Lo mismo sucede con el diezmo. El diezmo básico, que apoya el trabajo del ministerio, permanece aun cuando los aspectos ceremoniales desaparecen. Sin embargo, el diezmo es un mínimo; los cristianos siempre deben dar a los pobres y apoyar otras obras que extienden el reino de Dios (cf. 2 Co. 8-9). El diezmo básico debe ser dado a la Iglesia, para apoyar su trabajo y misión, como se ve en Malaquías 3: 6-12. Los que no daban sus diezmos fueron criticados en Amos 4:4 y Malaquias 3:8-9 y desafiados a hacerlo si querian ver bendiciones Malaquias 3:10-12. 

“Creo que uno de los dos tiene un gran problema doctrinal. Hasta donde yo sé, Cristo vino a cumplir toda la ley y por ende tuvo que vivir bajo el viejo pacto hasta que murió, Cristo terminó su obra expiatoria en la cruz con su muerte y cincuenta días después, como estaba profetizado, en Pentecostés es que comienza el nuevo pacto.”

      El problema doctrinal es que usted no entiende que el diezmo es parte del plan financiero de una iglesia bíblica (Bautista no reformada por ejemplo). Claro que Jesús cumplió la ley (lo cual incluia el diezmo) pero no la abolió (Vea Mateo 5:17). Al contrario, antes de Pentecostes, edificó personalmente su iglesia (1 Corintios 3:11 y Efesios 2:20 y Mateo 16:18) con las Ordenanzas (bautismo y cena del Señor) en Juan 4:1-2 y Mateo 26:26-30, la Gran Comisión (Lucas 22:17-19; Mateo 10:5-7; 28:16-20 y Marcos 16:14-16) y con sus reglas (Mateo 18:15-17; Hebreos 2:12 y Marcos 14:26) las cuales incluian un tesorero y un plan para las finanzas (Juan 13:27-29) a través de ofrendas y diezmos.

“Creo que lo que no acabas de entender es que, nosotros no desobedecemos a Dios por dar o no dar, el verdadero creyente en Cristo, actúa para honrar a Dios porque eso son los frutos del espíritu, se deleita en hacerlo, lo que hacemos no es para cumplir un mandamiento, porque Cristo nos liberó del yugo de la ley, ahora a través de mi fe, la cual es don De Dios, yo me deleito en obrar para el señor, si yo no doy nada hoy en la iglesia porque tuve gastos y no tengo, no pasa nada, yo soy libre de las demandas de la ley. El acta de decretos que había en contra de nosotros fue clavada en la cruz, el pagó toda nuestra deuda.”

Creo que me está malinterpretando. No diezmar ni ofrendar no quita tu salvación la cual no se pierde, pero sí puede afectar las bendiciones y recompensas que podríamos recibir en esta vida o en la otra pues sigue siendo un mandamiento para sostener la iglesia del Señor. Los únicos que no tienen que diezmar son aquellos que no son salvos ni pertenecen a una iglesia local y bíblica. Con el resto estoy de acuerdo. Solo que no logras entender que, aunque la salvación no es por obras (como diezmar u ofrendar) sigue siendo el plan financiero de Dios para las Iglesias bautistas (no reformadas) pues no estamos interesados en planes hechos por hombres sino en la de Dios la cual es suficiente para satisfacer todas las necesidades económicas de la iglesia si cada miembro es fiel con sus diezmos y ofrendas. Con ello pagaríamos cualquier deuda, agrandaríamos el trabajo de la iglesia local y habría más dinero para la obra misionera y de ayuda. Seria sin medida la respuesta de Dios por la fidelidad de los miembros en la mayordomía, saludos.

“Los pastores tienen autos lujosos, aviones privados y mansiones o jet privados por los ignorantes que les dan su diezmo” – un católico

       Primero los católicos que usan este “argumento” apelan a una falacia de generalizacion apresurada puesto que no todas las iglesias protestantes piden diezmo y asumir que todo pastor son ricos y ladrones es como asumir que todo sacerdote es un pedófilo (abuso sexual contra menores). No solo eso, ¿acaso tenemos la culpa de que gente que no son verdaderamente cristiana se disfracen de pastores para robar o tengan mal testimonio? ¿Acaso eso cambia el hecho de que la iglesia católica este equivocada en muchas de sus doctrinas? ¿Justifica esto el hecho de estos “pastores” los abusos de curas católicos? Además, que un catolico diga esto es aun es mas hipócrita ya que antes la iglesia de Roma obligaba a sus miembros a dar incluso mas del 10% de sus ganancias y todavia sigue pidiendo diezmos a sus feligreses. Sin olvidar todas las corrupciones que históricamente siempre ha habido dentro de la iglesia católica como es muy sabido la historia del monje dominico, Juan Tetzel, quien siendo contratado por las autoridades de la iglesia católica vendía estas indulgencias en Alemania diciendo, “Tan pronto como la moneda suena en el cofre, el alma salta del purgatorio”.Fue gracias a estas bulas papales que construyeron La basílica papal de San Pedro en su “santa” cede, el Vaticano. Por tanto, el caso de las indulgencias (perdones de pecados a cambio de $$$) y otras superan las de cualquier chantaje o negocio disfrazado de religión.

         Sin olvidar la “Santa” Inquisición la cual confiscaba las propiedades tanto de judíos, musulmanes y cristianos no católicos cuando eran asesinados o desterrados de los territorios católicos por “herejía”, principalmente en España. También se lucran con fiestas patronales alrededor del mundo que ellos promueven y su líder católico de Roma también tiene su propio avión privado, el llamado papamovil, usa una pomposa vestimenta (que ni Pedro se vestía de esa manera), guardaespaldas, sus seguidores se inclinan ante él y le besan su anillo como si fuera un ídolo, el costo de millones de dólares cada vez que visita un país, tiene su propio trono en el Vaticano de donde no sale de su comodidad, etc. En fin, más hipócrita no se puede ser.      

“La Iglesia católica no obliga a diezmar”

            Ni en las iglesias Bautistas ni en todas las iglesias cristianas que no son católicas tampoco. Asumir tal cosa sería cometer una falacia de hombre de paja o generalización apresurada sino que los que es un acto voluntario y las iglesias católicas no obligaran a diezmar pero enseña que tales obras ayudan a ganar la salvación como hacían en el pasado con las indulgencias o la bula papal (perdones de pecados a cambio de $$$) cuando la vida eterna no se puede comprar con dinero ni con obras sino poniendo la fe en Jesucristo como nuestro Salvador personal y el arrepentimiento. De hecho, la ICAR se iba al extremo enseñando que con su bula papal se podía sacar almas de un lugar imaginario y de castigo llamado “purgatorio” lo cual se podría decir es el peor chantaje que un negocio disfrazado de religión puede hacer.

“Los pastores tienen autos lujosos, aviones privados y mansiones o jet privados por los ignorantes que les dan su diezmo” – un ateo

          En primer lugar, robar es malo ¿bajo cuál estándar? Que un ateo use el argumento del mal contra Dios y la religión es ser inconsistente puesto que la moral no tiene fundamento o base en un mundo sin Dios y es un argumento en favor de la existencia de Dios. Segundo, no todas las religiones creen en el diezmo lo cual no es algo obligatorio en aquellas iglesias donde se practica (Vea 1 Crónicas 29:9 y 2 Corintios 9:7). Por tanto, al ateo que no le guste el diezmo entonces que se pase a una de esas Iglesias que no lo pida. Pero criticar el diezmo simplemente no sirve ni siquiera como un argumento en contra de la existencia de Dios.  

Tercero, tampoco creemos que la salvación se compra con dinero. Por tanto, el ateo demuestra deshonestidad o que no sabe de teología cristiana la cual enseña que el Cielo no se puede ganar u obtener por medio de obras sino solo por medio del arrepentimiento y la fe en Cristo. Hasta el mismo apóstol Pedro reprendió a un falso cristiano diciéndole: “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.” (Vea Salmos 49:6-9; Hechos 8:20 y Efesios 2:8-10).

       Cuarto, este argumento que usan los ateos (y algunos creyentes que no creen en el diezmo) apela a una falacia de generalización apresurada al usar memes que están basados en un estereotipo de casos aislados para juzgar a todo un colectivo. Pero el que haya falsos cristianos que hayan robado de sus congregaciones y que convierten la religión en un negocio NO significa que todos los pastores sean iguales. De hecho, los cristianos bíblicos siempre han sido los primeros en criticar tales acciones y ya la misma Biblia advertía sobre aquellos falsos profetas o falsos apóstoles que “por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” y que “los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe” (2 Pedro 2:3-5 y 1 Timoteo 6:9,10). Hasta el mismo Jesús mostró indignación con los mercaderes de su tiempo al punto que los sacó del templo con látigo en mano y diciéndoles que habían convertido la casa de Dios en una cueva de ladrones (Juan 2:13-25).

       Quinto, ser pastor ni siquiera conduce en la mayoría de los casos a una vida de riqueza. Muchos pastores tienen estudios y han dejado trabajos donde ganaban más dinero por el ministerio pastoral donde ganan menos dinero. Esto demuestra que su llamado a dicho trabajo es una respuesta al amor a la obra de Dios y no por amor al dinero. Mi pastor y el de muchos cristianos no tienen pastores con mega iglesias y con sueldos de muchos dígitos. Históricamente y al igual que en las primeras iglesias del Nuevo Testamento, muchos son pastores en países tercermundistas donde viven en pobreza y en donde el ser cristiano, principalmente líder de una iglesia, representa un peligro para sus vidas (como China, Corea del Norte, países islámicos, etc). De hecho, esta es una de las razones por las que son pocos los cristianos los que les gustaría pastorear una iglesia.

    Por último es argumento apela a una doble moral. Así como hay creyentes que convierten la religión en un negocio también hay ateos que convierten el ateísmo militante en un negocio. Que mejor ejemplo que el ídolo de muchos ateos militantes, Richard Dawkins, quien tiene una página web donde pide donaciones y vende productos antireligiosos (incluyendo sus libros). El materialista también exige 85 dólares mensual si quieres unirte a su “círculo de la razón”, 420 dólares mensual si quieres unirte a su “círculo de Darwin” por Internet y 1,000 dólares para los que quieran tener una cena con él. Otros ateos también piden donaciones a sus borreguitos para blasfemar o simplemente para llenarse los bolsillos. Sin embargo, los fanáticos ateos no critican esto en sus páginas antireligiosas lo cual demuestra su hipocresía monumental.

“Pero no cuento con mucho dinero”           

El diezmo es solo para el cristiano que es miembro de una iglesia bíblica y local. Pero el cristiano que no quiera diezmar por miedo a la pobreza o falta de fe de que Dios le proveerá para sus necesidades entonces que no diezme. Eso tampoco le costará su salvación puesto que la vida eterna no es por obras sino por el arrepentimiento y la fe en Cristo. Pero según el testimonio de muchos cristianos que han estado en la misma situación estos decidieron confiar en Dios y dar sus diezmos viendo como resultado no solo que ayudaban a crecer la obra de Dios sino que sus vidas también empezaron a ser grandemente bendecidas y lo más seguro es que recompensa tendrán en la otra (Mateo 6:19-34).

          Resumiendo, el requisito del diezmo precedió a la ley mosaica, fue codificado en ella con aspectos ceremoniales añadidos, y fue afirmado por Jesús como obligación para sus seguidores. En fin, si amamos realmente a Dios y Su iglesia, “guardaremos sus mandamientos” (Juan 14:15).

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