Reconozcan que el Señor es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado. Salmo 100:3
Padre que estás en el cielo, que reconozcamos y declaremos que tú eres Dios. Tú nos has creado, no nosotros mismos, para ser tu pueblo y las ovejas de tu prado. Bautízanos con la verdad que necesitamos durante toda la vida. Danos el don para discernir quiénes somos y qué debemos ser. Libera nuestros ojos de toda falsedad, para que dejemos de engañarnos con las cosas temporales y terrenales. Abre nuestros ojos para ver lo eterno en nosotros y en nuestro derredor. Haznos niños, niños verdaderos, que se despiertan con júbilo y regocijo ante todo lo que es inocente, y te agradecen, Oh Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
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